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El nuevo «FBI» británico se une a la operación contra el «lado oscuro» de internet

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Court room sketch of Ross Ulbricht, known online as "Dread Pirate Roberts" in Federal Court in San Francisco -0DWD1844.jpg-

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La recién creada Agencia Nacional contra el Crimen detiene a cuatro personas sospechosas de narcotráfico en el portal Silk Road, el mercado negro virtual desmantelado por el FBI

 

Las fuerzas de seguridad británicas han detenido este martes a cuatro hombres por presuntos delitos de narcotráfico en el portal Silk Road, unbazar digital clausurado la semana pasada por el FBI en el que era posible adquirir online armas y drogas de forma anónima. La operación ha sido lanzada por la Agencia Nacional contra el Crimen, el nuevo cuerpo policial nacional de lucha contra el crimen organizado y la ciberdelincuencia lanzado esta misma semana en Reino Unido.

Sus agentes, en coordinación con las autoridades de EE.UU., han detenido a tres veinteañeros en Manchester y a un hombre de unos 50 años en Devon por posibles delitos de tráfico de drogas. El arresto el martes pasado en San Francisco de Ross William Ulbricht, un joven de 29 años considerado como propietario y creador del mayor mercado negro virtual del mundo, ha desencadenado una operación contra el llamado «Internet profundo» que podría generar más detenciones en las próximas semanas.

Tras la operación contra Ulbricht fuedetenido en Seattle Steven Lloyd Sadler, de 40 años, acusado de ser uno de los vendedores más prolíficos en Silk Road. En febrero del mes pasado, un australiano se convirtió en la primera persona detenida por delitos de narcotráfico en relación con Silk Road.

Durante el anuncio de los nuevos arrestos en Gran Bretaña, el director general de la nueva agencia contra el crimen –considerada como un «FBI» británico al fusionar distintos cuerpos policiales de nivel nacional– envió este martes «un claro mensaje a los criminales: el Internet oculto no está oculto y su actividad anónima no es anónima, sabemos quiénes soy y lo que hacéis, y os cogeremos».

Los errores del fundador de Silk Road

Según Keith Bristow, «es imposible que los delincuentes borren completamente su huella digital, y siempre cometerán errores», explicó. Fue precisamente el error –varias instancias, en realidad, en las que Ulbricht bajó la guardia o le pudo la soberbia– el que permitió al FBI asociar el pseudónimo «Dread Pirate Roberts» (en referencia al temible pirata del cuento «La Princesa prometida») con la identidad de Ulbricht.

En enero de 2011, sus perseguidores detectaron las primeras menciones a Silk Road del usuario «Altoid» en un portal sobre setas alucinógenas. El tono promocional despertó las sospechas del equipo de Christopher Tarbell, experto en ciberdelincuencia de la oficina del FBI en Nueva York. Ocho meses más tarde, «Altoid» lanzó una oferta de empleo en un foro de Bitcoin, la moneda virtual, en el que dejaba cándidamente un correo electrónico ([email protected]) para las comunicaciones.

Primer error. Ulbricht, quien en su perfil en Twitter (@sagecouncil) reivindicaba ya su «perspectiva antisistema», se mostraba abiertamente en su cuenta en Google+ como seguidor de Ludwig von Mises, un economista de referencia para la escuela libertariaestadounidense, cercana al anarquismo europeo por su oposición al papel del Estado en la vida pública. Fue su segundo error, según la reconstrucción de su captura por CNN.

El usuario «Dread Pirate Roberts», uno de los «hombres» más buscados por la unidad de Tarbell –comparado ya a un Elliot Ness del ciberespacio- había citado a von Mises como responsable «de las bases filosóficas de Silk Road». El acceso a sus cuentas de Gmail y Google+ solicitado por las autoridades a Google y el consiguiente rastreo virtual y real del fundador del «eBay» de la droga les llevó a proceder a la detención de un joven de 29 años a las 15:15 del martes pasado en una biblioteca pública de San Francisco.

Ulbricht usaba su red inalámbrica, así como la conexión de un cibercafé vecino, para gestionar lo que la Fiscalía de EE.UU. considera como «el mercado criminal más sofisticado y extenso que existe en Internet hoy». Con la misma apariencia que cualquier página de comercio electrónico, «La Ruta de la Seda» (Silk Road) permitía a un número limitado de vendedores ofrecer sus productos, incluidos todo tipo deestupefacientes ilegales, armas, y programas informáticos o «softwares» maliciosos empleados por ciberdelincuentes para el robo de dinero, de identidades o la piratería digital.

Mercado de 900.000 millones de dólares

El propio «pirata Roberts» recurrió a su portal para contratar los servicios de matones en dos ocasiones, en las que quería «eliminar» a dos chantajistas que, al parecer, amenazaban con desvelar la identidad de varios usuarios del sitio. La policía estima que el volumen de ventas en el sitio, creado en enero de 2011, equivale a unos 900.000 millones de dólares, la mayor parte en heroína, cocaína, cristal y otras drogas.

Las transacciones se realizaban, hasta su clausura la semana pasada, con unidades de Bitcoin, una moneda virtual que permite mantener el anonimato sin generar ningún movimiento de capital en el mundo real. Chipre es el primer país que ha introducido cajeros de Bitcoin, mientras que Alemania lo ha reconocido como moneda privada. En total, en sus dos años y medio de historia el portal movió 9,5 millones de monedas de Bitcoin. Y Ulbricht, con estudios de Física e Ingeniería, se quedaba con un 10% en concepto de comisión.

Aunque el tipo de cambio de Bitcoin es muy volátil –ha pasado en su historia de dos dólares por unidad hace dos años a un tope de 260 dólares, con una cotización más reciente de unos 120-130 dólares-, se estima que el fundador habría acumulado el equivalente a unos 60 millones de euros. En el momento de su detención, el FBI se incautó (virtualmente, claro) de una fortuna de 26.000 «bitcoins», equivalentes a unos 2,6 millones de euros.

Todo este mercado negro digital discurre en el llamado «Internet profundo», en servidores invisibles para los navegadores habituales como Explorer, Firefox o Chrome. Quienes acceden a este lado oscuro de la Red cifran sus comunicaciones y garantizan su anonimato usando una herramienta conocida como Tor, un sistema creado –irónicamente- por la Armada de EE.UU. y financiado por el departamento de Estado por su utilidad para garantizar la seguridad de los disidentes y luchadores por los derechos humanos que lo emplean en países como Siria, China o Irán.

Sistema Tor como garantía de confidencialidad

Además de por el millón de usuarios que había alcanzado Silk Road, Tor es utilizado también por periodistas, activistas y fuentes confidenciales o «gargantas profundas» que necesitan una forma segura de transmitir información clasificada. Tor hace invisible la dirección digital o IP (por Internet Protocol) del remitente, cifra el contenido del mensaje y lo envía a su destinatario a través de una maraña de servidores que lo hacen prácticamente invisible y anónimo.

Está considerado como una herramienta digital fundamental para garantizar la libertad de expresión allá donde es perseguida, de ahí la financiación que varios gobiernos democráticos ofrecen alProyecto Tor. Sin embargo, las recientes revelaciones sobre las actividades de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EE.UU. ponen de manifiesto los repetidos intentos de la inteligencia de EE.UU. de vulnerar esa confidencialidad, según informaba la semana pasada «The Guardian» citando a Edward Snowden como fuente.

Con las detenciones del martes, la National Crime Agency (NCA) británica se suma ahora al combate contra la delincuencia informática. Desplegada operacionalmente este mismo martes, la NCA surge de la fusión de la Agencia Especial contra el Crimen Organizado (SOCA en inglés), la unidad de ciberdelincuencia y otros cuerpos policiales, en un país en el que las fuerzas de seguridad conforma una red dispersa de más de 50 cuerpos de policía local, incluida la Policía Metropolitana de Londres (o Scotland Yard).

Sus responsables han anunciado que harán de la ciberdelincuencia una prioridad. «Los territorios criminales de internet no son solo para vender droga, es donde tiene lugar el fraude, donde se discute el tráfico de personas y de bienes, donde se intercambian imágenes de abusos de niños y donde se compran y se venden armas de fuego», explica Andy Archibald, responsable de la unidad contra los ciberdelitos.

Seguirán los pasos del Christopher Tarbell, el «Elliot Ness del ciberespacio» que ha dirigido la captura de Ulbricht. En junio de 2011, Tarbell echó el guante en su apartamento neoyorquino a Hector Monsegur, más conocido online como Sabu, considerado como el cabecilla de Lulzsec, la escisión del colectivo de «hackers» Anonymous responsable de tumbar la página web de Paypal en «represalia» por su decisión de interrumpir las donaciones a Wikileaks.

Aunque cuatro integrantes de Lulzsec fueron condenados a un total desiete años de cárcel en mayo en Reino Unido, Sabu no ha sido aún juzgado por su colaboración activa con las autoridades de EE.UU. Algunos creen que Sabu podría ser el llamado «agente-1» que figura en el procedimiento contra Silk Road, y que habría jugado un papel clave en la detención de Ulbricht. La guerra contra el lado oscuro de internet será, como todos los conflictos, una guerra larga, de ser ciertos los indicios –recogidos por Techcrunch– de que varios usuarios de Silk Road planean lanzar un Silk Road 2.0.

Fuente: abc


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